It all started in August 2014.
We were both starting a new chapter, beginning a new job as teachers at the same school. Neither of us knew that walking through those school doors would eventually lead us here.
A few days into our new adventure, he learned that I had gone to college in Ponce, Puerto Rico. His face lit up, and he excitedly asked, “Oh! Do you know La Sonora Ponceña?” ??
That moment was the beginning of something special.
One of the things that drew us closer was the way he embraced my Puerto Rican roots. As a Salsa music historian and dancer, he was genuinely fascinated by my country, our culture, our music, and our traditions. He loved learning about where I grew up and what made Puerto Rico so special to me.
Before long, he wasn’t just getting to know me; he was becoming part of my family. And somehow, he fit right in.
What started with two teachers beginning a new job turned into a love story we never could have imagined. Through the ups and downs of life, we continued to choose each other, and more than a decade later, we’re getting ready to say “I do.”
Nuestra Historia
Todo comenzó en agosto de 2014.
Los dos estábamos comenzando un nuevo capítulo en nuestras vidas, iniciando un nuevo trabajo como maestros en la misma escuela. Para mí, era un comienzo aún más grande: acababa de mudarme de Puerto Rico a Dallas para comenzar una nueva vida lejos de mi hogar. Ninguno de los dos imaginaba que al cruzar las puertas de aquella escuela, algún día nos encontraríamos aquí.
A los pocos días de comenzar nuestra nueva aventura, él descubrió que yo había estudiado en Ponce, Puerto Rico. Su rostro se iluminó y, emocionado, me preguntó: “¡Oh! ¿Conoces a La Sonora Ponceña?” ??
Ese momento fue el comienzo de algo especial.
Una de las cosas que nos acercó fue la manera en que él conectó con mis raíces puertorriqueñas. Como historiador y bailarín de música Salsa, sentía una genuina fascinación por mi país, nuestra cultura, nuestra música y nuestras tradiciones. Le encantaba conocer el lugar donde crecí y todo aquello que hacía a Puerto Rico tan especial para mí.
En poco tiempo, no solo estaba conociéndome a mí; también estaba convirtiéndose en parte de mi familia. Y, de alguna manera, encajó perfectamente.
Lo que comenzó con dos maestros iniciando un nuevo trabajo se convirtió en una historia de amor que jamás hubiéramos imaginado. A través de los altos y bajos de la vida, seguimos eligiéndonos el uno al otro, y más de una década después, estamos a punto de decir “Sí, acepto.” ??
